Los problemas de la dieta de la sociedad del siglo XXI se pueden resumir en que consumimos dietas excesivamente ricas en grasas y pobres en fibra. Este mensaje se ha difundido ampliamente por los medios de comunicación hasta la saciedad y podemos sacar la conclusión fácil de que las grasas no son saludables o, incluso, que no son necesarias. Mirémonos esto con más detalle, busquemos los matices.

Si buscamos evidencias, vemos que los bebés, al nacer, a través de la leche materna, el aporte nutricional más importante que reciben es, precisamente, las grasas. Hasta 5 veces más que proteínas. Esta observación es aleccionadora y nos lleva a pensar que las grasas son realmente importantes en la dieta de los niños ya desde bebés.

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Tenemos una explicación, el cerebro de los recién nacidos representa entre un 10-11% del peso total del bebé, una proporción muy importante si la comparamos con la del adulto (2%). En el adulto, el consumo metabólico del cerebro, la energía que gasta, representa un 20% del total, pero el cerebro de los niños puede llegar a consumir el 50% del gasto metabólico de todo el cuerpo, ¡inaudito! ¡Y eso que los más pequeños ni siquiera hablan!

‘El 60% de la masa encefálica está formada por grasas’

El 60% de la masa encefálica está formada por grasas y acumula la energía que necesita en forma de grasas. Por eso la leche materna aporta tanta cantidad de grasa en el bebé. Hay que tener en cuenta, pues, que los niños necesitan más cantidad de grasa que los adultos de forma proporcional a su peso, está claro.

Las grasas no engordan
Pensar que si damos grasas a los niños, éstos las incorporarán en forma de grasa en su propio cuerpo es un error. El metabolismo no funciona así. Hay grasas que tienen propiedades incluso opuestas: adelgazan, como por ejemplo el ácido linoleico conjugado de los quesos. Las grasas omega 3, por ejemplo, son indispensables para el buen funcionamiento en general de todo el organismo y muy en especial del sistema nervioso, irrenunciables para los estudiantes.

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¿Qué grasas deben comer los niños?
Haremos una lista, pues, de alimentos que tienen grasas beneficiosas y necesarias, las cuales, lógicamente se deben comer con medida:
Frutos secos: nueces, avellanas, piñones, almendras, y también castañas, …. deberían llevar siempre en el bolsillo por si tienen hambre.
Aceite de oliva no refinado.
Aceite de coco, sésamo, linaza
Aguacates, Tofu
Sardinas, boquerones, arenques, anchoas.
Y, porque no, algún día, un buen corte de tocino fresco (no ahumado) mejor ecológico.
Si dais lácteos a los niños, es un gran contrasentido dárselos desnatados, pierden las grasas que necesitan y capacidad de absorción del calcio. Algunos quesos, yogures y kéfir pueden dar un equilibrio importante en la dieta, mejor si son de cabra o de oveja.

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‘La obesidad infantil viene por el exceso de azúcar e hidratos de carbono refinados’

Qué grasas no debemos dar a los niños
Fritos
(patatas fritas, patatas chips, chicken nuggets, alitas de pollo fritas con la piel …)
Pastelería industrial en general (magdalenas, pastelitos, bollería…)
Margarinas, chuches (golosinas)
Queso de fabricación industrial, mantequilla, helados, manteca, chicharrones
Chicharrones, cortezas fritas, daditos de bacon frito
‘Ganchitos, cortezas’, Churros, Chuchos …

¿Y no engordarán?
El problema de la obesidad infantil viene, principalmente, por el exceso de azúcar e hidratos de carbono refinados, y la falta de ejercicio físico. Las grasas saludables, estemos tranquilos, son necesarias y dan equilibrio a la dieta.

Sobre El Autor

Xavi Iribarren

Dietista, especializado en microbioma

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