Ha llegado el invierno, y con él los resfriados, gripes, pasas de estómago y de todo tipo que afectan a grandes y niños por igual.
En este artículo hablaremos de algunos remedios caseros pensados para hacer que los más pequeños se encuentren mejor y pasen los días del resfriado de una manera menos incómoda.

Hablaremos tanto de hábitos que hacen que los resfriados pasen mejor como de remedios naturales que se pueden aplicar a niños de cinco años en adelante. En el caso de que estemos hablando de un bebé o niño muy pequeño, mejor limitarnos a las dos primeras indicaciones: hidratación y lavados nasales, ya que cuando son muy pequeños cualquier cosa les puede afectar mucho.

Aclararé desde un principio, que estoy hablando de resfriados con como máximo unas décimas debidas a la misma enfermedad, ante una sospecha de bronquitis, amigdalitis, otitis, o cualquier otra enfermedad, recomiendo como imprescindible una visita al pediatra.

‘Beber es imprescindible para ayudar al organismo a hacer sus tareas de limpieza y desintoxicación’

Hidratación: la mejor ayuda para el organismo
La primera cosa sobre la que hablaremos, es la hidratación, simplemente porque es uno de los factores más importantes a la hora de poder ayudar a nuestro organismo cuando está luchando contra un virus a funcionar de una manera más eficaz.

Beber es imprescindible, no sólo para mantener unos buenos niveles de hidratación sino también para ayudar al organismo a hacer sus tareas de limpieza y desintoxicación.
Cuando estamos resfriados, nuestro cuerpo no funciona de la misma manera que cuando no lo estamos. Está luchando contra un virus y por lo tanto, nuestros órganos internos tienen más dificultad a la hora de realizar sus funciones. El intestino, por ejemplo se ralentiza ya que el sistema inmunológico está trabajando intensamente y como consecuencia ni nuestras digestiones ni nuestra hidratación son los mismos que cuando estamos en plena forma.
Es por eso que beber es la manera de ayudar a nuestro cuerpo a hacer frente al resfriado.

Pero no es sólo agua lo que debemos beber, los típicos caldos o infusiones son también muy útiles a la hora de convivir con un resfriado.
Podemos, por ejemplo aprovechar el típico caldo hecho con verduras y un poco de pollo si lo desea, para incorporar especies como el jengibre que tiene propiedades expectorantes, antitussives, antiinflamatorias y antibióticas que ayudan a combatir los resfriados y la tos. Al ser rico en nutrientes como el potasio, la niacina y la vitamina C, el jengibre también ayuda a fortalecer nuestro sistema inmunológico y hacerlo más efectivo para luchar contra virus y bacterias

También podemos incorporar a las infusiones de hierbas: tomillo, malva, helicris y manzanilla añadiendo te un poco de miel de romero o tomillo.
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Hàbits saludables
La higiene nasal también es un factor clave ya que una de las cosas que estorba más a nuestros pequeños cuando están resfriados son los mocos.
Lavados nasales (unas tres veces al día) con agua de mar irán muy bien para limpiar toda esta mucosidad y hacer que el niño respire mucho mejor.

‘Dejemos que su cuerpo aprenda a hacer frente a las enfermedades y se haga fuerte.’

Si tienen tos, el viejo remedio de la cebolla cortada por la mitad junto a la cama es muy efectivo y durante el día pueden tomar jarabes naturales que encontrará en herboristerías, parafarmacias, farmacias y tiendas de productos naturales.
Son jarabes hechos específicamente para niños a base de plantas muy suaves y que puede combinar con las infusiones y el kuzu tranquilamente.
Estos jarabes suelen llevar propóleo, equinácea, miel… y aparte de aliviar la tos también protegen el sistema inmunológico del niño.

Y antes de ir a dormir una buena friega de un ungüento hecho con una base de aceite de oliva o coco con unas gotas de aceite esencial de malva, o romero los pies insistiendo justo debajo los dedos y unos calcetines gruesos .
Si el niño es mayor (a partir de diez años) se puede colocar también unas gotas de menta en el aceite esencial, con niños más pequeños hay que tener cuidado.

Con todo esto verá que los niños mejoran de manera natural, porque dejamos que su cuerpo aprenda a hacer frente a las enfermedades y se haga fuerte.

¿Qué comer?
Y a nivel nutricional, si durante los días del resfriado no tienen mucho hambre, no hay que forzarlos a comer porque todos sabemos que durante los resfriados nadie tiene mucho apetito.
Si les apetecen los caldos, tal y como he dicho antes, son una gran herramienta para ayudar al cuerpo a mantenerse hidratado y nutrido vez.
También son una muy buena opción las patatas hervidas o al vapor, especialmente si son del día anterior por su efecto prebiótico (alimento de la flora bacteriana del intestino). Unas patatas con un poco de aceite y sal bien aplastadas seguro que les apetecen incluso cuando tienen poco apetito.
Una última recomendación, cuando haya pasado un proceso gripal o una pasa de estómago, démosles siempre una tanda de probióticos, bien solos (los venden en farmacias, parafarmacias y tiendas de dietética natural) o bien en forma de jarabe donde actúan conjuntamente con otros ingredientes.

Sobre El Autor

Pilar Rigau

Nutricionista

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